La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la ITV recuerda que todos los coches tienen que superar la inspección por primera vez a los cuatro años.

ACEA-ITV explica que, además, las pruebas son las mismas, eliminando únicamente la de emisiones para los eléctricos y añadiendo una revisión visual del depósito de gas en los híbridos de gas.

Un automóvil pasa la inspección en un centro ITV de Sabadell.
Un automóvil pasa la inspección en un centro ITV de Sabadell. /JOSEP GARCÍA

Todos los coches deben pasar la primera Inspección Técnica de Vehículos (ITV) a los cuatro años de haber sido matriculados. Así lo recuerda la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) ante la popularización de las distintas tecnologías disponibles actualmente en el mercado. Tanto los eléctricos, como los híbridos, enchufables o no, e híbridos de gas, que contabilizaron 25.213 matriculaciones en septiembre, deben superarla a los cuatro años, mientras que, desde entonces, la inspección será bienal hasta cumplir los 10 años, pasando a ser anual a partir de la década.

Tampoco cambian las pruebas a superar para conseguir pasar la ITV, afectando la mayoría al chasis, a los frenos y las suspensiones; a los neumáticos y a las luces. En el caso de los eléctricos se eliminará la prueba de emisiones, aunque los híbridos no se la ahorrarán en ningún caso, teniendo que recurrir a los protocolos del fabricante si es necesario para que el coche funcione con el motor de combustión al ralentí, porque la mayoría lo hacen con el motor eléctrico.

AECA-ITV sí admite que habrá cambios en el precio, siendo más económicas las inspecciones a coches eléctricos. Aun así, y teniendo en cuenta que los precios los fija cada comunidad autónoma, la asociación reconoce que la diferencia entre los de combustión y los eléctricos puede ser “mínima” en algunos casos.

Coches de gas

A todo lo anterior, los coches que funcionan con gas, ya sea gas natural comprimido (GNC) o gas licuado de petróleo (GLP), deberán superar en la ITV una revisión visual para comprobar que el depósito de gas está en buen estado y comprobar que no tiene fugas. Asimismo, los conductores deberán llevar un certificado de la marca, que otorga el concesionario, en el que conste que el depósito es el original.

Por último, antes de acudir a la inspección, el conductor deberá llevar el coche a una empresa homologada que certifique que el depósito está en buen estado y que asegure la revisión de aspectos como la fijación, la estanqueidad o el funcionamiento del dispositivo de descarga de sobrepresión.

Fuente: elperiodico